Un puesto de trabajo que se ralentiza en una videoconferencia, un servidor de aplicaciones saturado por solicitudes automatizadas, una alerta de seguridad activada por un modelo de lenguaje mal configurado: así es la vida informática en 2024. Las tendencias tecnológicas de este año no se limitan a anuncios de marketing. Están cambiando la forma en que dimensionamos las infraestructuras, cómo aseguramos los flujos y cómo gestionamos la conformidad regulatoria a nivel europeo.
AI Act europeo: el calendario regulatorio que cambia los proyectos de TI
Antes de hablar de herramientas o de rendimiento, debemos hablar de las restricciones legales. El reglamento europeo sobre inteligencia artificial (AI Act) entró en vigor el 1 de agosto de 2024. Su impacto operativo en los sistemas informáticos de las empresas sigue siendo subestimado en la mayoría de los informes tecnológicos anuales.
El calendario de aplicación es escalonado. Desde el 2 de febrero de 2025, ciertas prácticas de IA están completamente prohibidas: puntuación social a gran escala, manipulación conductual, ciertas formas de vigilancia biométrica en tiempo real. Las multas pueden alcanzar 35 millones de euros o el 7 % de la facturación mundial.
Al 2 de agosto de 2025, los modelos de IA de uso general (los grandes modelos de lenguaje, en particular) estarán sujetos a obligaciones de documentación técnica y de transparencia sobre los datos de entrenamiento. Al 2 de agosto de 2026, entran en vigor las obligaciones de transparencia y un régimen completo de sanciones, con una oficina europea de IA que tendrá poderes de control.
Para los equipos de TI, se encuentran regularmente informaciones informáticas en Code Web que detallan este tipo de temas regulatorios aplicados al sector digital. La cuestión ya no es si utilizamos IA, sino cómo documentamos y auditamos cada componente de software que la integra.
- Mapear todos los componentes de software que incorporan un modelo de IA, incluidas las bibliotecas de terceros y las API en la nube
- Establecer un registro de conformidad interno con los niveles de riesgo definidos por el reglamento (mínimo, limitado, alto, inaceptable)
- Prever un presupuesto de formación para los equipos de desarrollo y jurídico, ya que la responsabilidad en caso de error de la IA sigue siendo un punto de fricción ante los tribunales

IA generativa en producción: superar el gadget para fiabilizar los usos
Todos hemos visto las demostraciones espectaculares de generación de texto, imágenes y código. En 2024, la verdadera cuestión en el terreno es diferente: ¿cómo integrar la IA generativa en una cadena de producción sin crear deuda técnica o vulnerabilidades de seguridad?
Las aplicaciones concretas que son viables se refieren a la asistencia en el desarrollo de software, la generación de documentación técnica y la automatización de tareas de soporte de primer nivel. Las opiniones varían en este punto, pero los equipos que obtienen buenos resultados comparten un rasgo común: limitan el ámbito de acción del modelo a un dominio profesional específico.
Un modelo de lenguaje conectado a una base de conocimientos interna (enfoque RAG, Retrieval-Augmented Generation) produce respuestas más fiables que un modelo generalista interrogado sin contexto. La diferencia se mide directamente en la tasa de errores fácticos de las respuestas generadas.
La trampa del shadow AI
Colaboradores utilizan herramientas de IA generativa en línea sin la validación del departamento de TI. Datos de clientes copiados en un prompt, código fuente pegado en un asistente externo: el shadow AI representa un riesgo de fuga de datos comparable al shadow IT de los años 2010. La respuesta pasa por políticas de uso claras y alternativas internas aprobadas.
Puestos de trabajo y nube: arbitrar entre rendimiento local y recursos remotos
El dimensionamiento de los ordenadores de escritorio ha cambiado. Las aplicaciones en la nube (SaaS, entornos de desarrollo remotos, videoconferencia HD permanente) consumen más ancho de banda y memoria RAM que hace tres años. Un puesto configurado en 2021 con 8 GB de RAM y un procesador de gama baja muestra sus limitaciones en usos estándar de 2024.
Para los puestos orientados a la ofimática y navegación, 16 GB de RAM y un SSD NVMe son ahora el mínimo funcional. Para los puestos de desarrollo o procesamiento de datos, se pasa a 32 GB sin dudarlo.
En cuanto a servidores e infraestructuras, el movimiento hacia la nube híbrida se confirma. Las empresas mantienen ciertas cargas de trabajo sensibles en el sitio (aplicaciones críticas para el negocio, datos regulados) mientras externalizan los picos de carga y los entornos de prueba. El arbitraje se basa en tres criterios:
- La latencia aceptable para las aplicaciones utilizadas (una herramienta de diseño asistido por ordenador tolera mal los idas y venidas de la red)
- El costo real de la nube durante tres años comparado con la amortización de un servidor físico, incluyendo los costos de salida de datos (egress fees)
- Los requisitos de localización de datos impuestos por el RGPD y, ahora, por el AI Act para los sistemas de alto riesgo

Ciberseguridad en 2024: las amenazas amplificadas por la IA
Los ataques de phishing dirigido han ganado en sofisticación gracias a los modelos de lenguaje. Un correo de suplantación generado por IA ya no contiene los errores ortográficos que servían como señal de alerta. Los filtros anti-spam tradicionales ya no son suficientes frente a mensajes contextualizados que imitan el estilo de un colega o proveedor.
Los deepfakes de audio plantean un problema concreto en los procedimientos de validación por teléfono. Casos documentados muestran intentos de fraude al presidente utilizando voces sintéticas. La solución técnica pasa por la autenticación multifactor sistemática y por protocolos de doble verificación para cualquier transferencia o acceso sensible.
Passkeys y fin progresivo de las contraseñas
La adopción de las passkeys (claves de acceso FIDO2) avanza en los navegadores y sistemas operativos principales. Este mecanismo reemplaza la combinación de usuario/contraseña por una autenticación criptográfica vinculada al dispositivo. La migración hacia las passkeys reduce drásticamente el riesgo de robo de identificadores, pero supone un parque de hardware compatible y una fase de despliegue que toma varios meses en organizaciones de tamaño medio.
El mundo informático en 2024 se estructura en torno a dos ejes: cumplir con un marco regulatorio europeo que ya no deja margen para la improvisación, y adaptar las infraestructuras a usos donde la IA ya no es una opción, sino un componente de software entre otros, con sus exigencias de fiabilidad y seguridad.



